CONSTANTINO EL GRANDE


El valor, la buena conducta y la perseverancia, conquistan todas las cosas y obstáculos 
que quieran destruirlas y se interpongan en su camino.
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Busto del Emperador Constantino 

CONSTANTINO Y LA FUNDACIÒN DE LA ORDEN

Flavio Valerio Constancio I, más conocido como Constancio el Cloro, (esto por la palidez de su rostro,) estando casado con Elena de Colchéster hija del Rey Coilus II (Coel, Cole) de Clochester  ,  descendiente de la casas reales Inglesas y de la  de José de Arimatea, de la casa del Rey David de Israel y de  Strada de Cumbria, tercera nieta de Venuisa Julia Claudia hija a su vez del Emperador Claudio I, de Roma;  siendo padres de un único hijo:  Constantino El Grande.

Constantino naciò  en Naissus, Serbia, el día 27 del mes de Febrero de entre los años 270 y 288. Por su padre procedía de las familias de los Silvios, Julios, Flavios, lo que conllevaba portar la sangre de los más grandes personajes del Imperio Romano.

La sangre que le trasmitió su madre era, como hemos visto, de la casa gloriosa del Rey Coel II de Colchéster, de la cual proceden personajes tan importantes de la historia antigua, como el famoso Rey Arturo, el fundador de la tabla redonda, y 18 Rey del Grial.

Pero la unidad familiar fue rota inesperadamente; Constancio Cloro, para agradar al Emperador Maximiano, se separa de su esposa Elena, y casa con Teodora hija del mismo. La vida política iba de mal en peor, entramos en una época incierta donde ya no bastaba con un único Emperador.

La falta de carisma y unión con su pueblo acelerò la decadencia: para evitarlo, surgen de entre ellos tres personajes importantes cual son: Diocleciano, Maximiano y Constancio Cloro, unidos entre si por lazos familiares más o menos firmes, forman un triunvirato que intenta resurgir la gloria perdida, en esta época los Emperadores eran proclamados por el ejército, el cual propicia un número de oficiales, de los cuales uno de ellos era elegido por aclamación.

El Emperador Diocleciano nombro como Augusto para compartir el poder, al general Maximiano y a dos Cesares, estos últimos para suceder a los primeros, los designados como Cesares fueron: Constancio Cloro y Galerio, asumiendo estos el puesto de sucesores de los anteriores, con ello se quería evitar la aparición de usurpadores, cosa tan natural en los Cesares anteriores. 

Para no chocar en el gobierno del Imperio se dividían el mismo, Diocleciano y su hijo Galerio tenían el Oriente y Maximiano y Constancio Cloro el Occidente.

El año 305 Diocleciano renuncia en su hijo y Maximiano en su yerno Constancio Cloro, nombrado dos nuevos Augustos Severo de Occidente y Máximo Daya de Oriente. Con la muerte de Constancio Cloro automáticamente fue elevado a Augusto su sucesor Severo, el cual para evitar problemas nombró a Constantino como su sucesor, ello debido a que nada podía hacer en contra de la decisión del ejercito que ya lo había designado como Emperador.

Pero sus cohortes pretorianas se sublevan y nombran como Emperador a Majencio hijo de Maximino y hermano de Fausta futura esposa de Constantino, si lo dispuesto por Diocleciano se había trastocado con el nombramiento de Constantino, el de Majencio termino por derribar esas débiles estructuras familiares.

Con ello actuaba a favor de sus propios intereses, a finales del año 307 se entrevista en la capital de Treveris con Constantino y le entrega a su hija Fausta como  legitima  esposa,  a  continuación  lo proclama como Augusto Emperador, actuando en contra de su hijo Majencio el cual se hizo fuerte en la Ciudad de Roma.

El año 308 Maximino convoca un encuentro de Emperadores en Bad Deutsch-Altenburg, en ella se propuso poner a Licinio en le puesto del fallecido Severo y a Galerio como Augusto superior, Constantino quedaba como Cesar de Licinio y Maximino Daya como Cesar de Galerio, pero Majencio se negó a tal trato por lo que en el año 310 tenemos siete Emperadores a la vez, pues tenemos de una parte a los legítimamente designados Galerio y Severo y por el otro a los proclamados Constantino y Majencio.

Constantino en las Galias trataba de unir fuerzas, contando con ellas es proclamado Emperador por tercer vez en la ciudad de Arlés. Entretanto Maximiano trata de urdir un complot para asesinar a su yerno, para ello le dice a su hija que la va ha buscar un marido mas apropiado, para ello el pide que deje abierta la puerta del dormitorio de este, Fausta cuenta todo a su marido y deciden que un eunuco ocupe su lugar en el lecho, a medianoche unos pasos cautelosos se acercan y una vez delante de la cama, un silbido rompe el silencio del cuarto, es la veloz mano de Maximino, la cual portando un cuchillo esta se hunde una y otra vez en el durmiente.

El anciano Emperador mata al eunuco y sale de la habitación dando gritos y vanagloriándose de haber matado a su yerno Constantino, de pronto, aparece en escena el que creía muerto, el  cuerpo de Maximino no puede reaccionar, un frío sudor le inunda, una palidez mortal aflora a su rostro, con voz casi imperceptible, temblorosa y balbuceante quiere justificar lo injustificable.

Constantino, pleno de una rabia justificada,   le concede a su asesino, el poder elegir el modo de su muerte, Maximiano opta por ahorcarse el mismo, con ello quedo libre de uno de sus peores enemigos, poco después fallece Galerio, por lo que Licinio y Maximino Daya se repartieron su territorio, aliàndose este último   con Majencio. 

Licinio casó con una hermanastra de Constantino lo que hizo del mismo su aliado, Majencio en vez de apaciguarse busca el enfrentamiento con su cuñado,  por ello acusa a Constantino de la muerte de su padre, y en una sin igual venganza destruye todas las estatuas que de este había en Roma, ello fue el comienzo de la guerra civil entre ambos.

En el 312 Constantino infligió una derrota a las tropas de Majencio lo que  hizo que  este  se exasperase al  máximo, este contaba con un ejército de unos 100.000 soldados de infantería era claro que disponía de una gran milicia.

En su largo caminar Constantino deja atrás Susa, Turín, Verona, y así se acerca a Roma, la posición de Constantino no era favorable y empeoraba de día en día, con tantas cosas en contra las tropas de Constantino necesitaban un estimulo, se acercaban al puente Milvo, al Emperador se le llenaba el espíritu en humilde suplica e invoca al Dios de los Cristianos. (Cosa muy normal en entre los romanos, ya que desde tiempos remotos, en las conquistas de los diversos pueblos con los que lucharon, nunca desfenestraban a los dioses, al contrario los portaban y entronizaban sus templos, y les invocaban en situaciones de gran dificultad. )

La soledad que sentía era grande, pues cuantas veces estamos rodeados de multitudes y sin embargo la tristeza y los acontecimientos nos hunden en la mas profunda negrura, un sin fin de recuerdos fluyen a su mente, de pronto presiente que algo va ha sobrevenir, se levanta da unos pasos, y siente un sutil viento que golpea su rostro, el silencio es sepulcral.

Flavio Constantino da un giro sobre si mismo, y rastrea el cielo con avidez, sus ojos no dan crédito a lo que ven, el cielo empieza a iluminarse, primero es una tenue luz blanquecina, esta se va ensanchando y agrandado, su corazón se agita intensamente, de pronto esta se torna en un intenso resplandor.

Constantino I el Grande (c. 274-337), emperador romano (306-337), el primero de ellos convertido al cristianismo. Fundador de Constantinopla (la actual Estambul), capital del Imperio romano de Oriente (y más tarde Imperio bizantino) hasta 1453. Era hijo de un militar al servicio de Diocleciano, Constancio o Cloro, que asumió la gobernación de la parte occidental del Imperio al abdicar aquél (305). No se sabe con seguridad la fecha real de su nacimiento, que se sitúa entre los 270 a 288, aunque si se tiene la certeza que nació en Nassius, hijo bastardo de Constancio Cloro y una sirvienta de hospedería, Elena. Fue proclamado emperador a la muerte de su padre (306), pero debido a la confusa situacióndinástica de la época no consiguió el poder absoluto hasta 324, después de derrotar a sus diferentes enemigos en una larga serie de guerras civiles. Muerto Constancio al año siguiente en Britania, las tropas allí estacionadas proclamaron emperador a Constantino; pero hubo de librar duros combates contra sus rivales hasta que, en la batalla del puente Milvio (312) se impuso a Majencio y se hizo con Roma. Con ello obtenía la parte occidental del Imperio, mientras que la oriental, controlada por Licinio, no pasó bajo su poder hasta el 323 (batalla de Adrianópolis). Desde entonces hasta su muerte ejerció como emperador único (Totius orbis imperator). Se dice que antes de la batalla del puente Milvo, año 312, Constantino hizo poner en el escudo de sus soldados un signo mágico, que pudo ser un símbolo de la religión solar de su padre, o si se trataba del símbolo cristiano de la cruz. La Iglesia católica afirma que en la víspera había tenido una visión de una brillante cruz bajo la que se podía leer “in hoc signo vinces” (bajo este signo vencerás), y, después de conseguir la victoria bajo su protección, se convirtió al cristianismo.

La visión de Constantino 

Este es tal, que le impide ver nada en su entorno, esta va pasando a un blanco más puro que el de la nieve, a un intenso azul cielo, al fin en su interior descubre una cruz de gules, cuyo final estaba rematado por una bellísima flor de lis, de su centro salía como un manantial de roja sangre.

Superando la intensidad de aquella luz, va distinguiendo con claridad, la bellísima cruz de tono rojizo, está se acercaba hacia él, en su centro pudo distinguir un símbolo nunca visto, una especie de numero X,  el cual tenia sobre el todo un gran letra P,  a los extremos estaban  flaqueadas a derecha e izquierda, por las letras griegas Alfa y Omega, y en cada cantón o remate de la cruz, tenia otras letras que la completaban, I. H. S. V, atónito no salía Constantino de su asombro.

En ese recogimiento, siente como se rompe el sepulcral silencio, una bronca voz fuerte y firme, surge de la nada, la cual con tono elevado pero dulcemente le dice así, Con este signo vencerás, dicho esto todo se desvanece, un intenso olor a incienso queda en  su entorno. Aun esta inmóvil, su cuerpo como extasiado vuelve ha reconocer su entorno habitual, pero lo visto y oído se renueva constantemente en su mente, el Emperador imbuido por una fuerza extraña empieza a comprender, vuelve sobre sus pasos y  llamando a su ayudante le da  unas ordenes muy concretas.

Para ello decreta que sobre sus lábaros y estandartes, se ponga el anagrama que se le apareció en el cielo, el símbolo celestial es también dibujado sobre los uniformes de sus legiones y arengando a sus centuriones los prepara para la batalla, la luz del día ya se apercibía en el horizonte.

Era el día 29 de Octubre del año 312 d.c. en que se celebro la gran ofensiva entre las tropas de Majencio y las de Flavio Constantino, estos como movidos por una fuerza celestial van derrochando valor y con un gran fervor marchan hacía el puente, que es donde las tropas de Majencio estaban pertrechadas, con un furor inenarrable aquellos crucíferos se lanzan contra su enemigo, y lo que parecía seria una derrota, se convirtió en la mas apasionante victoria, de pronto encontraron el camino despejado y su entrada en la ciudad fue inmediata. Derrotadas las tropas de elite especialmente su guardia personal, influyo sin duda en ánimo de Majencio, el cual no soportando tal derrota se dio por vencido, en ese instante el caballo que montaba se agita y como movido por cien espuelas, se encabrita y haciendo bruscos movimientos a derecha e izquierda, no deja de zarandear a su jinete, no pudiendo controlar a la bestia, su jinete sale disparado por los aires cayendo al cercano río Tiber.

Así es como encontró la muerte ese valeroso guerrero, el cual al morir, dejo despejado el camino y Constantino se convirtió en el único Emperador de Roma, acabando así la agitada historia de Triunviros, Augustos, y Cesares; El pueblo festejaba el final de tan cruentos hechos, y solo pensaban en recuperar la grandeza de su  nación.

El Santo Emperador quiso perpetuar su victoria creando una orden ecuestre  y lo hizo armando a cincuenta caballeros así nació la caballería Aurata de Constantino, ello por el collar de oro que portaban los dignatarios, fundando así la Orden de caballería mas antigua, cuyo principio era glorificar la cruz y difundir la fe, junto con actividades benéficas, por ello otorgò la libertad de culto a todos los seguidores de Cristo Jesús. 

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Constantino y su signo 

Constantino fue aclamado libertador, y fundador de un orden nuevo, encabezando la nueva iglesia a la que colma de dones y leyes, entre ellas la donación que lleva su nombre, la cual puso las bases de la religión cristiana.

Como agradecimiento hacía el Dios de los cristianos, y a ruegos de su Santa madre Elena, el Emperador Constantino el Grande manda publicar el edicto de Milán, con el cual terminan años de persecución y pena para los cristianos, el año quedó sin duda marcado en números de oro año 313.

El edicto estableció la libertad de religión en el Imperio Romano, dando fin a las persecuciones dirigidas por las autoridades contra ciertos grupos religiosos, particularmente los cristianos. El edicto fue firmado por Constantino I y Licinio, dirigentes de los imperios romanos de Occidente y Oriente, respectivamente.

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Arco del Emperador Constantino en Roma 

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